En las última semanas Jalisco reporta una crisis a causa del agua potable contaminada que llega a los hogares, principalmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG).
Agua amarilla, café y hasta negra, con mal olor, viscosa y en ocasiones con restos orgánicos, eso es con lo que han tenido que lidiar millones de jaliscienses.
Esta situación ha provocado distintas movilizaciones en el estado exigiendo al gobierno del emecista Pablo Lemus una solución a la emergencia sanitaria, las que el fin de semana fueron reprimidas por policías estatales.
Un estudio realizado por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDC) en junio pasado evidencia las sustancias contaminantes encontradas en el agua potable que llega a las casas de la ZMG: desde heces fecales, pasando por químicos y hasta metales pesados.
Para realizar este informe, el IMDC analizó 184 muestras de agua recolectadas en domicilios de 90 colonias de los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco de Zuñiga. Y estos fueron los hallazgos tanto en materia de contaminación como daños a la salud y a las instalaciones en los hogares.
Los daños a la salud que provoca cada uno de los contaminantes
Uno de los principales hallazgos del informe es la presencia de metales pesados en las muestras de agua potable analizadas en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Por ejemplo, se detectó presencia importante de plomo en 20 muestras. Este es un metal neurotóxico que puede afectar el desarrollo cerebral y cognitivo de los niños y causar daño renal severo.
En siete muestras también se detectó mercurio en cantidades importantes. Este metal liquido puede causar daños irreparables al sistema nervioso central, así como malformaciones fetales y acumulación en el organismo.
«El concentrado de datos registra picos alarmantes de plomo y mercurio, los cuales multiplican de forma exponencial los límites seguros para la salud humana. Estos elementos son neurotóxicos y bioacumulables, representando una amenaza directa al desarrollo cognitivo de niños y a la salud de mujeres gestantes», señala el informe.
El informe también registró la presencia de otros metales que si bien no son pesados no deberían estar presente en el agua potable que llega a las casas, por lo menos no en tales cantidades.
Entre ellas está el aluminio, detectado en siete muestras. Este metal, precisa el informe, está relacionado con casos de neurotoxicidad a largo plazo y vinculada a padecimientos degenerativos.
Lo mismo con el hierro, encontrado en tres muestras, y que le da al agua un sabor metálico, pude producir manchas severas en ropa y muebles, así como turbidez rojiza.
Aunque en menor medida y sin significar necesariamente un daño a la salud, según el informe, también se registró la presencia de zinc y cobre.
«El elevado número de muestras que violan la norma en fluoruros denota un problema generalizado, probablemente ligado a la sobreexplotación de pozos profundos en la periferia de Guadalajara. Asimismo, las excedencias en nitratos y en nitritos indican intrusiones de escurrimientos o lixiviados en las fuentes de suministro, con el riesgo latente de inducir metahemoglobinemia en lactantes», explica el informe.
Por si los metales pesados no fueran suficiente, el agua potable que llega a las casas de los jaliscienses también estaba contaminada con sustancias químicas.
En 62 muestras encontraron nitratos, los cuales pueden provocar metahemoglobinemia, conocida como síndrome del bebé azul, que reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, y puede ser mortal en lactantes.
También hallaron fluoruros en 52 de los casos. La exposición prolongada a esta sustancia puede causar fluorosis dental, que se hace presente con manchas y debilitamiento del esmalte, y fluorosis esquelética, que puede deformar los huesos.
En otras 17 muestras detectaron nitritos, mismos que pueden alterar gravemente la hemoglobina, que se encarga de transportar el oxígeno desde los pulmones hacia el resto de los tejidos del cuerpo.
De igual forma, se encontraron cloruros en 13 muestras. Esta sustancia puede dar sabor salino al agua y aumentar la corrosión de los metales de las instalaciones domésticas.
El segmento de las sustancias químicas cierre con ocho casos de sulfatos que, en concentraciones elevadas, pueden provocar un efecto laxante y dar sabor amargo al agua.
Además de los metales pesados y las sustancias químicas, el informe también detectó la presencia de contaminación biológica en el agua potable.
Por ejemplo, se encontró escherichia coli en cuatro muestras. Se trata de una bacteria que puede causar infecciones graves y suya detección significa la presencia de bacterias fecales en la red de agua potable.
«Existe evidencia de la presencia de bacterias fecales en la red de agua potable de la Zona Metropolitana de Guadalajara», asegura IMDC.
También, en más del 90 por ciento de las muestras, se registraron cero casos de cloro residual. La falta de cloro, señala el informe, reduce la barrera de desinfección y permite que proliferen bacterias y otros microorganismos en la red.
«El hallazgo masivo de cloro residual cero confirma representa un riesgo microbiológico latente de contraer enfermedades hídricas», señala el informe.
Finalmente, el informe acusa la presencia de agua dura en 164 de las muestras, es decir, alta concentración de sales de calcio y magnesio, la cual genera sarro en tuberías y calentadores, además, neutraliza la acción de los jabones.
«Esta alta concentración de sales de calcio y magnesio genera problemas constantes de incrustación (sarro) en calentadores, tuberías y electrodomésticos, reduciendo su vida útil», dice el informe sobre el agua dura.
Me bañé y me salieron ronchas
Los estragos a la salud que puede causar el agua contaminada que llega a las casas de Jalisco ya es una realidad. En redes sociales, usuarios han reportado innumerables casos de complicaciones de salud por el uso del liquido.
Uno de los casos más virales fue el de Fernanda Dueñas, una mujer de 29 años de edad que vive en Guadalajara y que comparte en sus redes contenido relacionado principalmente con la vida fitness.
Sin embargo, un día su contenido cambió abruptamente cuando denunció que el agua contaminada que llegó a su casa le causó rochas en la piel.
Dueñas relató que, después de haber tomado un baño, comenzó a sentir comezón en varias partes del cuerpo, luego le salieron rondas. Entonces fue al médico y le diagnosticaron urticaria.
Según lo que la tapatía de 29 años ha contado, los médicos le aseguraron que la urticaria fue una reacción al uso del agua contaminada para bañarse.
A la par que surgió la urticaria, el agua comenzó a oler feo y a presentar colores amarillentos. Fernanda Dueñas y sus vecinos han tenido «suerte», por lo menos a ellos aún no les sale el agua negra y viscosa.
